El pasado 7 de mayo, Tsawa Foundation celebró en Madrid la conferencia “Inteligencia Artificial y Humanismo”, un encuentro que sirvió también como presentación pública en la ciudad de esta fundación internacional.
La sesión reunió a dos especialistas de distintos ámbitos vinculados al desarrollo tecnológico y al pensamiento humanista: el Dr. Carles Noguera, investigador en lógicas para la IA, y el Dr. Gustavo G. Diez, físico teórico y neurocientífico.
Moderado con cercanía y sensibilidad por la periodista Concha Crespo, el diálogo destacó por su tono ameno y divulgativo, alejado tanto del alarmismo como del entusiasmo ingenuo. A lo largo de la conversación, se abordó el profundo cambio de paradigma a todos los niveles que supone la irrupción de la IA generativa y la velocidad con la que estas herramientas están transformando los ámbitos cotidianos, profesionales y culturales.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la idea de que la inteligencia artificial puede ser, al mismo tiempo, fuente de riesgos y oportunidades. Los ponentes coincidieron en señalar el enorme potencial de estas tecnologías cuando funcionan como herramientas de ampliación de nuestras capacidades: asistentes que nos ayudan a trabajar mejor, a procesar información más rápidamente o a desarrollar tareas complejas de forma más eficiente. Sin embargo, también se subrayó el peligro que aparece cuando dejamos de colaborar con la tecnología para empezar a delegar completamente en ella decisiones y responsabilidades que deberían seguir siendo humanas.
Durante el coloquio se reflexionó sobre cómo la automatización puede afectar no sólo al trabajo o a la economía, sino también a nuestras capacidades cognitivas y morales. Se habló de la importancia de no perder el ejercicio del discernimiento, la atención, la memoria o la empatía, y de la necesidad de preservar espacios donde las decisiones sigan guiadas por criterios humanos y no únicamente por lógicas algorítmicas.
La conversación abordó además cuestiones sociales y culturales especialmente relevantes: el riesgo de que las nuevas tecnologías amplíen aún más las desigualdades económicas, la necesidad de construir mecanismos colectivos de protección y redistribución, o la relación emocional que muchas personas empiezan a establecer con sistemas conversacionales capaces de simular escucha, comprensión y acompañamiento de una forma cada vez más sofisticada.
También hubo espacio para debatir sobre algunos de los escenarios más especulativos asociados a la llamada “singularidad” tecnológica y sobre los límites reales de las máquinas actuales. Frente a ciertas narrativas futuristas, se defendió la importancia de distinguir entre los avances efectivos de hoy y las proyecciones todavía propias de la ciencia ficción.
El público participó activamente con preguntas y reflexiones que prolongaron el debate más allá de la mesa inicial, en una atmósfera especialmente cálida y participativa.
La Fundación Tsawa valora muy positivamente este primer acto en Madrid y considera fundamental generar espacios de pensamiento compartido sobre cuestiones que ya están influyendo de forma decisiva en nuestra sociedad. En un momento en el que la tecnología avanza más rápido que las conversaciones colectivas sobre sus consecuencias, encuentros como este buscan precisamente abrir tiempo y espacio para pensar con profundidad qué significa poner la innovación verdaderamente al servicio de las personas.
Nuestra más sincera gratitud a todos los asistentes y a todas las personas que colaboraron en la organización del acto y que con su tiempo y energía hicieron posible este evento tan valioso. Un reconocimiento especial también a Casa de Vacas y a su directora, Lola Chamero, por su apoyo, generosidad e interés.






